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lunes, 15 de julio de 2013

Trivia Bíblica: Ciudadanía de los hijos de Dios

Pregunta:
La ciudadanía de los hijos de Dios se encuentra en _________________.
a.  el cielo
b.  la tierra

Respuesta:
En el cielo... Filipenses 3:20  
Mas nuestra ciudadanía está en los cielos, de donde también esperamos al Salvador, al Señor Jesucristo...

¿Sabía Usted Que...?

  • Somos peregrinos y extranjeros en este mundo [Hebreos 11.13].  Por fe debemos anhelar una patria celestial, y reconocer que nuestro destino eterno no es terrenal ni temporal.  Debemos entender que nuestra ciudadanía pertenece al cielo y no a la tierra.  Nuestra vida aquí en la tierra es un peregrinar que nos llevará al cielo, al lado de nuestro Señor por siempre y para siempre.
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  • El concepto de ciudadanía que tenemos hoy no existía en el Israel antiguo, donde cada individuo pertenecía a una tribu. Las personas eran clasificadas como miembros de las tribus, como esclavos, o como extranjeros. Algunas disposiciones referentes a la participación de extranjeros en las fiestas de Jehová podrían compararse con la idea de ciudadanía, pero recordando siempre que se trata sólo de la incorporación a la vida religiosa del pueblo (Exodo 12:48; Deuteronomio 23:2-8).
  • En el Nuevo Testamento se menciona el caso de la ciudadanía romana. Para el que no fuera un natural romano, esta ciudadanía podía ser adquirida por adopción, por méritos de guerra, o sobornando a los funcionarios para obtener ese privilegio. Pablo, aunque judío, había nacido ciudadano romano (Hechos 22:28). Entre las ventajas que se lograban con la cciudadanía romana estaba el no recibir nunca torturas ni penas infamantes como la crucifixión o la flagelación, ni ser castigado sin juicio previo. El ciudadano romano sólo podía ser juzgado por tribunales romanos, con un jurado en casos civiles y con el representante de Roma en asuntos criminales. Pablo reclamó sus derechos de ciudadanía romana en varias ocasiones (Hechos 16:37; 22:25; 25:11). El apóstol recuerda a los creyentes que “nuestra ciudadanía está en los cielos”, con todos los privilegios espirituales inherentes (Filipenses 3:20). Ser ciudadanos romanos era un privilegio para los filipenses, pero era superior el ser ciudadanos del cielo. 
Nuevo Diccionario de la Biblia,  de Alfonso Lockward 

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