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jueves, 30 de mayo de 2013

Meditando en la Palabra: Salmo 84.1-4

Anhelo por la casa de Dios
Sal 84:1  ¡Cuán amables son tus moradas, oh Jehová de los ejércitos! 
Sal 84:2  Anhela mi alma y aun ardientemente desea los atrios de Jehová;
 Mi corazón y mi carne cantan al Dios vivo. 
Sal 84:3  Aun el gorrión halla casa,
 Y la golondrina nido para sí, donde ponga sus polluelos,
 Cerca de tus altares, oh Jehová de los ejércitos,
 Rey mío, y Dios mío. 
Sal 84:4  Bienaventurados los que habitan en tu casa;
 Perpetuamente te alabarán. Selah 


Podemos encontrarnos con Dios en cualquier parte en cualquier momento, pero sabemos que asistir al lugar donde se congrega la iglesia nos ayuda a alejarnos del bullicio de la vida pues entramos donde podemos meditar y orar con tranquilidad. Encontramos gozo, no en el hermoso edificio, sino en la oración, el canto, la enseñanza, la predicación y la comunión.
-Biblia del Diario Vivir

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