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jueves, 11 de abril de 2013

Meditando en la Biblia: 1 Samuel 1.11

 

1 Samuel 1.11
E hizo voto, diciendo: Jehová de los ejércitos, si te dignares mirar a la aflicción de tu sierva, y te acordares de mí, y no te olvidares de tu sierva, sino que dieres a tu sierva un hijo varón, yo lo dedicaré a Jehová todos los días de su vida, y no pasará navaja sobre su cabeza.[1]


Un voto es una promesa voluntaria a Dios de llevar a cabo algún servicio o hacer algo que le agrada, o abstenerse de ciertas cosas, a cambio de algún beneficio que se espera.[2]

Tenga cuidado de lo que promete en oración porque Dios aceptará su promesa. Ana deseaba un hijo tan desesperadamente que estuvo dispuesta a hacer un trato con Dios. Dios aceptó su promesa, y el hecho de que ella cumplió con su parte, a pesar de haber sido muy doloroso, dice mucho a su favor (1.27, 28).[3]

Además de Ana, la Biblia registra otras personas que hicieron voto a Dios.  Ejemplo de esto son:

  • Jacob... Génesis 28.20
  • El pueblo de Israel... Números 21.2
  • Jefté... Jueces 11.30
  • Los hombres en el barco donde Jonás intentaba escapar de Dios... Jonás 1.16
  • Pablo... Hechos 18.18; 21.23[4]
Si bien no estamos en la posición de negociar con Dios, El todavía puede decidir contestar la oración que lleve adjunta una promesa. Cuando usted ora, pregúntese: "¿Llevaré a cabo las promesas que hice a Dios si El responde a mi petición?" Es deshonesto y peligroso ignorar una promesa, especialmente a Dios. Dios cumple sus promesas y espera que nosotros cumplamos las nuestras.[3]



Recursos:
1.  Biblia Reina Valera Revisión 1960
2.  Diccionario Bíblico Mundo Hispano
3.  Biblia del Diario Vivir
4.  Biblia de Estudio Thompson


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