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lunes, 4 de marzo de 2013

Meditando en la Palabra: Levítico 11.45

Porque yo soy Jehová, que os hago subir de la tierra de Egipto para ser vuestro Dios: seréis, pues, santos, porque yo soy santo.
Levítico 11.45




Este capítulo va más allá de comer correctamente. Estos versículos ofrecen una clave para comprender todas las leyes y regulaciones de Levítico. Dios quería que su pueblo fuera santo, (apartado, diferente, único) así como El es santo. El sabía que tenían solo dos opciones: apartarse y ser santo, o comprometerse con sus vecinos paganos y llegar a ser corruptos. Por eso es que los sacó de la idolatría de Egipto y los apartó como una nación única, dedicada a adorarle sólo a El y vivir vidas morales. Este también es el motivo por el cual diseñó leyes y restricciones para ayudarles a mantenerse separados, tanto social como espiritualmente, de la maldad de las naciones paganas que habrían de encontrar en Canaán. Los cristianos también son llamados a ser santos (1Pedro 1:15). Como los israelitas, debemos mantenernos espiritualmente separados de la maldad del mundo, aun cuando, a diferencia de ellos nos codeemos con incrédulos cada día. No es una tarea fácil ser santo en un mundo impío, pero Dios no nos pide que lo intentemos en nuestras propias fuerzas. Mediante la muerte de su Hijo, "para presentaros santos y sin mancha e irreprensibles delante de El" (Colosenses 1:22).
-Biblia del Diario Vivir

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