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lunes, 7 de noviembre de 2011

Resumen del libro de Los Salmos


«Hola. ¿Cómo está?»

«Bien.

Esto no es exactamente lo que llamaríamos una conversación profunda. Este breve intercambio de palabras es común entre amigos y conocidos que se cruzan y saludan con uno o dos clichés. Estos ya son parte de la vida, y con ellos saturamos oraciones y párrafos. Pero cuando esta es en esencia la comunicación entre dos personas, sus relaciones se quedan en un nivel bien superficial. A veces la verbosidad también está llena de datos y opiniones. Se utilizan palabras que calan más profundo, pero la verdadera persona aún se esconde detrás de ellas. Solo cuando exteriorizan sentimientos y emociones sinceros uno puede conocer, amar y ayudar a la persona.

A menudo, los patrones de comunicación superficial se vuelcan en nuestras pláticas con Dios. Muy fácilmente nos deslizamos sobre líneas muy trilladas que hemos recitado por décadas, o rápidamente lanzamos a Dios uno o dos clichés y lo llamamos oración. No hay duda alguna de que dios escucha y comprende estos intentos débiles, pero cuando limitamos la profundidad de nuestra comunicación, nos volvemos superficiales en nuestra relación con Dios. No obstante, él nos conoce y quiere tener una comunicación sincera con nosotros.

En la parte central de la Biblia se encuentra el libro de los Salmos. En esta gran colección de canciones y oraciones se expresa el alma de la humanidad, toda la gama de experiencias humanas. No existen los clichés en este libro. Por el contrario, David y los demás escritores vierten con sinceridad sus verdaderos sentimientos, reflejando así una dinámica, poderosa y transformadora amistad con Dios. Los salmistas confiesan sus pecados, expresan sus dudas y temores, piden ayuda a Dios en tiempos difíciles, lo alaban y adoran.

Cuando lea el libro de los salmos, verá creyentes que claman a Dios desde las profundidades de la desesperación, o que le cantan con gran celebración. Pero ya sea que estén en medio del regocijo o en medio de la desesperación, siempre los notará expresándole con sinceridad a Dios sus sentimientos. Debido a la sinceridad expresada por los salmistas, a lo largo de la historia los creyentes han buscado en el libro de salmos el alivio que necesitan durante los momentos de lucha y aflicción. Unido a los salmistas, han subido de las profundidades de la desesperación hacia nuevas cimas de gozo y alabanza al descubrir el poder del amor y del perdón eternos de dios. Permita que la sinceridad de los salmistas lo guíe en una relación más genuina y profunda con Dios.

*Biblia del Diario Vivir*


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El título hebreo de este libro, Sepher Tehillim, significa «Libro de las alabanzas». El título griego, Psalmoi o Psalterion, denota un poema que debe ser recitado con el acompañamiento de algún instrumento de cuerdas. Sin embargo, el Salterio contiene más que simples cánticos o himnos de alabanza. Incluye elegías, lamentos, oraciones individuales y colectivas, peticiones, meditaciones, instrucciones, himnos de carácter histórico y alabanzas en forma de acróstico sobre temas nobles.



En su forma final, en nuestrocanon de las Escrituras, el libro de los Salmos aparece subdividido en cinco libros más pequeños. Cada uno de ellos es una compilación de varias colecciones antiguas de cánticos y poemas. Los editores incluyeron, al final de cada libro, una doxología que cierra la sección. En el «Libro primero» (Sal 1-41), la mayoría de los salmos se atribuyen a David. El «Libro segundo» (Sal 42-72) es una colección de cánticos son de autores anónimos. El «Libro tercero» (Sal 73-89) se caracteriza por reunir una gran colección de los cánticos de Asaf, quien fue el maestrode coros del rey David (1Ch_16:4-7). Aunque la mayoría de los salmos en el «Libro cuarto» (Sal 90-106) son de autores desconocidos, Moisés, David y Salomón están allí representados. En el «Libro quinto» (Sal 107-150) aparcen más salmos de David. La serie de cánticos llamada «El aleluya egipcio» (Sal 113-118) también se incluye aquí. Los salmos finales (Sal 146-150) se conocen como la serie de «El gran aleluya». Cada cántico comienza y termina con la exclamación hebrea de alabanza «¡Aleluya!».


Al comienzo de muchos salmos aparecen subtítulos informativos. La preposición hebrea utilizada en muchos de los subtítulos puede ser traducida de tres maneras: «a», «para» y «de», Esto es, «dedicado a», «para el uso de» o «perteneiente a». Los que describen la ocasión en que fue escrito el salmo tratan siempre de la vida de David. Los Salmos 7, 34, 52, 54, 56, 57, 59 y 142 se refieren a acontecimientos ocurridos en el transcurso de las turbulentas relaciones entre David y Saúl; y los Salmos 3, 18, 51, 60 y 63 cubren el período cuando David reinó tanto sobre Israel.


Otros subtítulos aluden al instrumento musical con que debe acompañarse la recitación del salmo; al tono o melodía apropiados; a la parte del coro que debe actuar como solista (por ejemplo, soprano, tenor o bajo);o qué tipo de salmo es (por ejemplo, para nosotros meditación, oración). En la actualidad se desconocen algunos de los significados de estas notas litúrgicas y musicales.

*Biblia Plenitud*





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